lunes, 25 de agosto de 2008

EL PINO. ¡Ha sobrevivido!






¡Sobrevivió!

a Daniela que felizmente nació hoy en Toledo


En los años 50 del pasado siglo, durante mi infancia las primaveras las pasábamos en Los Pinos de temporada, a una legua de Valverde, a la altura de El Cuervo que era la estación del Ferrocarril del Buitrón, 3º en antigüedad de los trenes mineros que se construyeron en España a principios de 1900.

Vivíamos la primavera en nuestra casa de campo situada entre los carriles de los Cuco viejo y Nuevo, junto a las casas de "Los Chaparro" de Rio Tinto, "La Cerquilla", la casa de "Pirulo", detrás del núcleo que conformaban las casas de Medina, Rafael Mora y D. Teodoro.

Nuestros puntos de referencia eran la estación del Cuervo, el coto de Zarza (para nosotros, "el coto de Atanasio" que era el encargado),  el dique de Campanario, Las Palomas, Los Cuartos, las Ventas de Baquero y el Pirráco. Más lejos quedaba la Venta Eligio y Puente al sur y Los Cristos y las Tres Ventanas, al norte, camino ya de Valverde. Al este, Pedro Lope -más lejano- con el Cuco Viejo y el Cuco Nuevo, más próximos.

Desde la estación, iniciábamos el camino a casa dando la espalda al Cuervo, penetrábamos por el carril, por delante de la casa de D. Juan Moreno (insigne abogado onubense), con sus rosales de pitiminí y el molino inglés, al otro lado del carril la casa de D. Juan Zarza y el pinar, el inmenso Pinar del Estado que se extendía hacia el norte, es decir, lindando con la via del tren, en dirección a Los Cuartos, las tres Ventanas, el Pimpollar, huerto de los alcornoques y el Cuco Viejo en el este, lindando siempre con el carril que iniciamos desde la estación.

Nuestro modo de entretenernos era por las mañanas, hacer "los mandaos"; al Pirraco a por vino, ultramarinos, etc. , ir a la estación a despedir a alguien, a por la leche y los huevos  (unas veces a casa de la Rocio "La Gata", otras al coto de Atanasio - así llamábamos al que era de Zarza- en donde veíamos ordeñar, parir las vacas, etc. Evocador el olor a "moñigas de vaca".

Una vez pasada "la digestión" y tras la preceptiva "pasada de estropajo con jabón" en el baño redondo de zinc, limpios como patenas, ahí que nos íbamos con nuestras sandalias, mono caqui de peto y camisa a cuadros, camino de los columpios que no era otra cosa que montones de palos -troncos de eucaliptus- amontonados longitudinalmente en formas triangulares en cuyo vértice atrabesábamos el más largo y recto para colocarnos, uno o más de nosotros, en cada extremo y así columpiarnos a modo de subibaja.

Allí  bajo la atención de los mayores, disfrutábamos todos, nos encontrábamos con todos los niños de las casas próximas;  Medina, Malavé, Romero Castilla, etc,. y muchos de Huelva y Sevilla. Estábamos al tanto de la llegada y salida de cada tren que pasaba, del poco tráfico de la carretera y de todo lo que se movía, aquello era como la plaza del pueblo.



De allí partía el carril (cortafuego) que paralelo a la vía del tren bordeaba el Pinar hasta Los Cristos. A pocos metros de los columpios, al borde mismo del carril estaba nuestro pino amigo, nuestra atracción preferida, era como un tiovivo, un centauro gigante en el que, montado en su loma soñé cantidad de veces viajes imposibles, geniales, inolvidables.


Era nuestro referente para jugar al torito salvar. al torito esconder, allí y en su derredor nos daban el pan con chocolate. Desde allí, partíamos cuesta arriba hacia la loma a divisar el horizonte porque  desde lo alto, junto a los dos alcornoques acojonaos de estar siempre entre pinos gigantes, desde allí "se vé el Monumento a Colón" en la Rábida, nos decian.

He vuelto en estos días, fue una corazonada, híce algo que no debe hacerse pero lo hice; volví y ... la estación no existe, ni el tren pasa hace décadas, ni por supuesto los columpios, ni la venta de Pirráco están pero ...él sí, allí sigue, se conserva bien, yo diría que muy bien y los pinos que le acompañan, inmensos y orgullosos, también.

¡¡El Pino del Caballo!!,

 

Le arreé un par de tortazos en los cuartos traseros y...
Me despedí musitando:
...Aquí, a tu vera aunque, por siempre, durmiera en el suelo...

Boomp3.com

7 comentarios:

Luz de Gas dijo...

Y yo que no he visto ese pino. Parece que tiene piernas.

Felicidades por el plural de tu nombre.

Saludos

Herodes de la Bética dijo...

Bellísima entrada. Agradezco mucho tu visita, porque me ha enseñado tu fantástico blog. Ya sabes donde estoy... Nos leemos. Un fuerte abrazo

Doria dijo...

Daniel de www.dehominetree.blogspot.com
parece tener alguna dificultad y me deja por correo aparte el siguiente comentario.-
Te agradezco el post y no sólo por la dedicatoria. Yo también conocí este pino y cabalgué más de una vez sobre sus lomos, con frecuencia en viajes a ninguna parte, sólo por tentar la suerte de ser en su grupa uno más que en la ocasión anterior.

Me ha sorprendido ver que en Los Pinos no pasaba el tiempo, porque el orden de los mandaos que enumeras y los sitios a los que había que ir son los mismos que para Manolito y para mí casi diez años antes.

Necesito completar los recuerdos con otros propios, seguro que algunos de ellos compartidos. La estación de El Cuervo me trae enseguida la presencia de Antonio, el jefe de la misma, y la amable figura de su mujer, creo que Dolores. Y me veo en ella recogiendo de la vía, una aplastada por las ruedas del tren, la llave abrelatas convertida en una siempre original navajilla para abrir los piñones rajaos.

No hablas de una actividad que me resultaba apasionante, la de buscar nidos y cucarse algún que otro huevo. Nuestro maestro, en esto como en tantas otras cosas de la vida del campo, fue Gorito −la última vez que supe de él vivía en Barcelona−: el tío que mejor gatinaba, incluso a las pingoletas de los eucaliptos.

Doria dijo...

Gracias Luz. Pues allí sigue, en el mismo lugar.
No entiendo qué quieres decir con el plural de mi nombre, no caigo.
Herodes,un placer recibirte, gracias por venir.

Daniel, por supuesto, todo lo que me comentas lo tengo totalmente fresco pero he tenido que autocensurarme para no perderme y hacer un post larguísimo.
Antonio López era el Jefe de Estación con su panza, su reloj de bolsillo y sus cuatro pelos a lo "Anasagasti".Te acuerdas cuando se le preguntaba; ¿por qué tarda el tren? y respondía: "porque el viento a llenadola vía de cascaras -cortezas- de lo pinos y patinan las ruedas"
No era su mujer, Dolores era su hermana, magnífica cocinera y hacedora de croché.Vivía en las casas de "Los Jardines" en la Calle Arriba.
Me acuerdo de Gorito, José y cro que Paco, los hijos de la Gregoria y de su hermana que era la novia de Diego Calero el fotógrafo-Marta Calero-.
Y de Jorge "un poquito tocado el pobre" de los Chaparros.
Y de Antonio y Manolo, los Moguereños.
Y del Pirraco y su mujer. Y de su hija haciendo escomedias en la venta, cantando "Cortijo de los Mimbrales.
Y del Guardabuja tuerto que hacía las sillas de adelfa y tomiza.
Y de "Pedro Oreja" el revisor, padre de los Caballeros.
En fin, un libro
Doria

María_azahar dijo...

Me ha encantado la entrada y el blog en sí, querido Doria. He aprendido muchas cosas y como aficionada ferroviaria, me ha atraido la referencia a la estación del Buitrón.

Enhorabuena por el blog, te visitaré asiduamente.

Un saludo.

Doria dijo...

Bienvenida Maria Azahar, fue una epoca mágnífica en nuestras vidas.
Durante tres meses -toda la primavera- vívíamos en el campo y nuestras vidas giraban entorno al Pinar y la estación de El Cuervo.
Agradezco tus comentarios.
Saludos
Doria

adolfo dijo...

Me llamo Adolfo García y soy hijo del jefe de estación de Los Pinos durante los años 1956 al 1958 ambos inclusive y no he podido reprimirme en hacer algún comentario sobre lo que he leido referente a hechos, personas y lugares que tengo muy presentes de los tres años de mi infancia pasada allí. Fuí amigo de Anita y Antoñito (los Moguereños) encargados de la finca del abogado de Huelva D. Luis Moreno, también recuerdo a Manolo "el Pirraco", la Venta Vaquero, Litri y Eligio, recuerdo Los Cuartos, Los Cristos, etc., etc. Yo también iba a buscar la leche al coto del que D. Atanasio era el encargado y allí veía como ordeñaban las vacas, veía los caballos que tenían; también de vez en cuando cogíamos alguna naranja de aquel huerto que había antes de llegar al coto...¡qué recuerdos!....Actualmente resido en un pueblo de la provincia de Barcelona, soy un reciente prejubilado de banca (tengo 57 años) y tengo previsto desplazarme a Huelva para efectuar un viaje de recuerdos, motivado por el despertar de tantos y tantos recuerdos al leer todo lo expuesto sobre Los Pinos. Mi email es "landina@hotmail.com" y....muchísimas gracias por vuestros recuerdos, que son los míos también. Saludos muy cordiales.

aroalvisión

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